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viernes, 27 de febrero de 2015

Aún no te tocaba, amigo mío

Te vimos muy feliz aquella tarde. “Estoy para jugar”, decías, recién entrado el 2015, cuando coincidimos por enésima y última vez en un campo de fútbol, con motivo del maratón solidario que cada año organiza tu club. Habías perdido peso y, ni por asomo, sospechábamos que realmente estabas a punto de jugar el partido más difícil de tu vida. El último.

Tú mismo anunciaste tu vuelta a los terrenos en un comunicado por Facebook. El mensaje sobrecogió a todo el fútbol provincial, por la gravedad de la noticia y por la entereza de tus palabras. Eras así, claro, directo y sincero. No te dejabas nada en el tintero, jamás ocultaste nada. Eras transparente porque tenías el don de comunicar con la mirada, ya fuera para transmitir tu confianza a tus enanos, para apoyar a un compañero en un mal momento o para defender de manera contundente unos valores que llevabas al extremo. Lo que era blanco, era blanco.

Por eso te admirábamos y lo seguiremos haciendo. Siempre ibas de frente. De manera que hoy tus amigos sentimos una tristeza indescriptible e inconsolable que nos consume por dentro, al igual que, quienes no casaran contigo, convendrán en esta hora que se ha marchado un tipo de verdad.  Así encaraste la enfermedad, de frente, mirándola a los ojos y desafiándola hasta tu último aliento. Que incluso allí, postrado en la cama del hospital, sacabas fuerza de no sé dónde para tranquilizarnos a los demás. “Este no sabe dónde se ha metido”, nos decías, y la sonrisa retadora que acompañaba tus palabras nos hacía creer en el milagro. Realmente teníamos fe, porque si alguien podía remontar este partido, eras tú.

Aún no te tocaba, amigo mío. Díselo a quien se lo tengas que decir ahí arriba. Aún no te tocaba. Dilo hasta que les duela la cabeza. Discute con quien tengas que discutir y quédate tan a gusto, que tú nunca has sido hombre de silencios ante injusticias como esta. Argumenta, en tu defensa, el coraje con que te has batido en los últimos días. Que ni el destino, ni los médicos, fueron capaces de decirte cómo y cuándo, porque incluso cuando las cartas se descubrieron, te mantuviste firme y rebelde. Hasta el final, maldita sea, nos has enseñado cómo vivir.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Esos macarras del fútbol base y sus secuaces


Pedro Expósito se hacía eco en su blog alberoymikasa.wordpress.com de una noticia que a mí, por lo menos, me hace perder los papeles. Al parecer, un fulano de dudosa moralidad, de juicio más bien limitado y, seguro, con cara de paleto barriobajero, asistió este fin de semana a un partido de infantiles que enfrentaba al Arenas de Armilla y al Málaga CF. Y claro, cuando mezclan fútbol y cenutrios, el resultado es un fenómeno natural de consecuencias desoladoras. 

La cuestión es que el tipo, que para agravar más el asunto, probablemente también es padre, pasó el partido insultando gravemente a uno de los niños del Málaga, un chaval de raza negra que tuvo que aguantar los improperios vomitados por este burro con brazos y piernas, un racista del diablo al que los medios de comunicación deberían de señalar con nombre y apellidos, y al que la justicia podrida y cómplice de este país debería de sancionar con severidad.

Pero se puede hacer más. Mientras no se suspendan partidos y no se sancionen a equipos enteros, los organizadores serán secuaces de estos macarras. Me refiero a las Federaciones de Fútbol y a los Colegios de Árbitros. Si los clubes no son capaces de controlar a los animales de su zoológico, Federaciones y Árbitros deben tomar cartas en el asunto. Que los cantamañanas de las altas esferas se dejen de fotos y mensajes políticamente correctos para pasar a la acción. 

Si se escuchan insultos desde la grada, se suspende un partido y se cierra un campo; si hay agresiones, se suspende un partido y se sanciona a los equipos; si un entrenador se convierte en terrorista de la educación, se le sanciona a él y al equipo. Y cuando por culpa de uno paguemos todos (club, equipo, entrenadores, padres, niños, etc), entonces los propios clubes se encargarán de poner orden en sus campos. En definitiva, o se endurecen las sanciones en el fútbol base, o todo seguirá igual: con los campos llenos de macarras mientras sus secuaces, trajeados y de comilona en comilona, miran hacia otro lado.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Entre tanto, el capitán alzó otro título


Casillas ha levantado otro título, el décimo como capitán y el vigésimo primero en toda su carrera deportiva.
 Su primera gran aparición data de la primavera de 2002, cuando los milagros de Glasgow. Aquella temporada, Vicente Del Bosque apostó por César, un portero veterano que pasaba de los treinta y que llegó al Madrid en el 2000 procedente del Valladolid.  El joven Iker, que ya había sido titular con el Real Madrid y estaba en la lista para viajar al Mundial de Japón y Corea, nunca llegó a encajar bien aquel cambio de planes de su entrenador, pero jamás se le vio un mal modo, ni se le escuchó una mala palabra. Al fin y al cabo, no era más que una joven promesa.  Tal vez otra de tantas.
Pero entonces, decía, sucedió lo de Glasgow. El Madrid estaba jugándose la novena frente al Bayern Leverkusen de Ballack en el Queen’s Park cuando César sufrió una lesión en el tramo final del partido. Iker se enfundó sus guantes, saltó al campo y contuvo el arreón de los alemanes con dos paradas tan soberbias como los goles de Zidane y Raúl, que a la postre dieron la Copa de Europa al Madrid. Después, Casillas lloró sobre el césped y reconoció que la suplencia aquella temporada hizo tambalear sus propias creencias.
Desde entonces, Casillas ha devorado la historia hasta convertirse en lo que es hoy en día, el mejor portero del mundo, una leyenda viva y en activo del Real Madrid y de la selección española. Vivió la gloriosa era galáctica; luego, hubo un tiempo en que el Madrid vivió de los goles de Ronaldo Nazario y las paradas de Iker; después, llegaron las Ligas de la etapa de Calderón y los éxitos con España; más tarde, los títulos con Mourinho y, por último, otra suplencia y la ansiada décima Champions. En total, más de 700 partidos en la élite. Entre tanto, las decisivas actuaciones del capitán se rompen en el tiempo y riegan una trayectoria sencillamente espectacular, probablemente, inalcanzable por los siglos de los siglos.
Mientras algunos iluminados pretenden jubilar al mejor portero español de todos los tiempos, argumentando tres actuaciones grises y una pachanga en las Américas durante la última pretemporada, Iker ya se ha levantado y acaba de alzar otro título para cerrar el 2014. Queda capitán para rato, y Madrid para marcar otra época con su brazalete.



domingo, 30 de noviembre de 2014

NO SON AFICIONADOS


Atlético de Madrid y Deportivo de La Coruña se iban a enfrentar en el Vicente Calderón a partir de las 12:00 del medio día de este domingo, horario que convertía el partido en un perfecto espectáculo familiar, idóneo para acudir con los más pequeños. Imagino a ese padre madrileño, levantando temprano a su hijo y vistiéndolo con su camiseta del Atleti para salir pronto a tomar unos churros, disfrutar después del ambiente en los aledaños y terminar la mañana viendo a su Atleti en el Calderón. O esa madre que, en la fría madrugada gallega, prepara el bocadillo de su hijo y lo despide en algún lugar de A Coruña cuando aún es noche cerrada y unos cuantos autobuses ponen rumbo hacia la capital de España con la ilusión de ver al Depor asaltar la casa del campeón.
Unos tipos destrozaron el plan. Se habían citado a las 9:00 de la mañana en los aledaños del estadio para ajustar cuentas en una batalla campal más propia de la Edad Media. Las imágenes sobrecogen. El negocio consistía en darse matarile unos a otros por el simple motivo de simpatizar por equipos diferentes. Entre ellos, descerebrados habituales en los campos de fútbol y otros tantos cobardes con antecedentes penales, la flor y la nata de nuestra sociedad, campando todos ellos a sus anchas y rebuznando improperios mientras se lanzan todo lo que encuentran a su paso.
El episodio termina con la muerte de un hombre de 43 años, padre de familia y ultra de la sección más radical de los 'Riazor Blues', que fue rescatado del río Manzanares con un traumatismo craneoencefálico y síntomas de hipotermia. Según fuentes policiales, en la reyerta participaron grupos ultras del Atlético de Madrid, Sporting de Gijón, Deportivo de La Coruña, Rayo Vallecano y Alcorcón, gentuza indeseable que se hacen llamar aficionados al fútbol y a quienes los clubes y la justicia deberían de perseguir hasta identificarlos y expulsarlos de por vida de los recintos deportivos. Porque tan asesino es quien mata, como quien da cuartel al criminal.

viernes, 24 de octubre de 2014

El Clásico no es lugar para experimentos, ¿O sí?


El fútbol es un juego, a menos que jueguen Madrid y Barça. Entonces, el juego deja de ser un juego. Por tanto, los que sueñan con ver a Luis Suárez en el once titular pueden despedirse. Luis Enrique, que ha disputado este partido en numerosas ocasiones desde las dos trincheras, sabe que para rendir en un partido de alta rivalidad como este se necesita un rodaje previo, una preparación. Incluir al delantero uruguayo en la alineación inicial podría romper muchos esquemas –incluidos los de Ancelotti- y acaso podría resultar interesante la motivación extra de un crack que regresa a la competición en semejante escenario. Pero ni aun así.  Un clásico en el Santiago Bernabéu no es lugar para experimentos.
Sin embargo, fue precisamente un experimento –de otra naturaleza, eso sí- lo que ha mantenido al madridismo en jaque durante los últimos años cada vez que el Barça asomaba por Concha Espina. Sucedió el 17 de mayo de 2009. Como Luis Enrique, Pep Guardiola debutaba en un clásico en el Bernabéu y eligió ese marco para probar una variante en su dibujo táctico. Colocó a Leo Messi en el centro del ataque y desplazó a Samuel Eto’o hacia la banda derecha, con la intención de crear superioridad numérica en la zona de tres cuartos. Esta maniobra, la del falso ‘9’, sorprendió al mundo entero y desnudó al Madrid con el histórico 2-6, un complejo que tardó años en desaparecer. Tantos como duró la era Guardiola.
Mañana será otra historia. El Madrid es el actual campeón de Europa y, tras superar la depresión post Di María y post Alonso, llega en un estado formidable. Tantas ganas hay de ver a Suarez en un bando como las hay de ver a Isco en el otro, asumiendo galones y exhibiendo talento en una gran cita. Ancelotti parece haber dado con la tecla, sin embargo, más allá de lo que puedan hacer Messi o Neymar, Luis Enrique todavía no ha encontrado la fórmula de un Barça imponente. Pero el Bernabéu puede cambiarlo todo, incluida esta sensación. Visto así, quizá el clásico sea el lugar idóneo para jugar a los experimentos.

martes, 21 de octubre de 2014

Cuando el líder no cree en la causa


Ocho jornadas. No se han cumplido ni dos meses de competición (el campeonato arrancó el 23 de agosto) y la Liga ya se ha cobrado sus dos primeras víctimas: Albert Ferrer, destituido en el Córdoba, y José Luis Mendilíbar, que también ha dejado de ser entrenador del Levante. Los andaluces, con cuatro puntos, son colistas y son el único equipo que aún desconoce el sabor de la victoria; el Levante, penúltimo con cinco puntos, es el menos goleador y el más goleado.
La cabeza del Chapi estaba al caer. Héroe de un ascenso histórico y esperado durante cuarenta y dos años en la ciudad de los califas, su presidente le ratificó en el cargo tras la derrota frente al Málaga en el Arcángel. Aquello terminó por sentenciarle. El fútbol, ya se sabe, es un tren de alta velocidad que todo lo deja atrás, más aún, si los resultados no acompañan. Tan pronto como le han echado, le han sustituido por Djukic, preparador serbio de buen gusto futbolístico que, por atractivo que parezca, tendrá la difícil tarea de mejorar el rendimiento de tipos que nunca convencieron al Chapi. Como Havenaar, por ejemplo.
Y algo parecido ha ocurrido en el Levante, donde la relación deportiva de Mendilíbar con el club nació muerta. Quico Catalán contrató a un entrenador cuyo sello de identidad ha sido siempre su propuesta de fútbol ofensivo y descarado, un tipo valiente que lleva sus principios hasta el final, esté donde esté, y sea quien sea el adversario. El problema es que Mendilíbar llegó a un equipo con ADN Caparrós, nacido para defender y salir al contragolpe. Así, el técnico vasco optó reciclarse y adaptar su estilo a esos conceptos que tan interiorizados tenía su plantilla. Pero cuando el líder no cree en la causa, no hay fortines, ni hazañas. Ni las habrá.

lunes, 20 de octubre de 2014

El clásico, el Liverpool y el Ajax


La posible vuelta de Luis Suárez y su debut oficial con el Barça, el récord de Messi o la probable irrupción de Isco en el once titular de Ancelotti, aderezan un clásico que se está merendando el interés por los compromisos de Barça y Madrid en la Champions. Aun así, las sensaciones con que lleguen al enésimo partido del siglo dependerán, precisamente, de la forma en que despachen a Liverpool y Ajax, dos históricos en horas bajas que, aunque no deberían de suponer ninguna amenaza seria para los intereses de nuestros dos gigantes europeos, sin duda marcarán el signo del clásico.
El Madrid recibe al Liverpool este miércoles en el Bernabéu y de Ancelotti será la decisión de dar más prioridad a ese partido o al del sábado. Lo sabremos cuando conozcamos la alineación. Pero de entrada, la pobre imagen mostrada por el Liverpool este fin de semana y los elogios de Brendan Rodgers al Madrid, a Cristiano y a Bale, suenan a vasallaje y a fiesta familiar. Sin embargo, la experiencia nos dice todo lo contrario. Los homenajes y cantos de alabanza en la víspera siempre preceden a grandes batallas. A lobo y piel de cordero. A caballo de Troya.
Menos fiero parece el joven Ajax que mañana visitará el Camp Nou, pero la urgente necesidad de conseguir los tres puntos podrían invitar a Luis Enrique a derrochar titulares y esfuerzo a las puertas del clásico. Todo apunta a que Rakitic volverá al once titular junto a Iniesta y que el lucho reservará a Xavi para darle los mandos en el Bernabéu. Veremos si juega Munir en lugar de Neymar o Messi, y veremos si hay hueco para algún canterano más. Se confía mucho en Sergi Roberto, pero todavía se le espera.

domingo, 19 de octubre de 2014

Isco y el Madrid del violín y el contrabajo


Volvió a lucir el Madrid
, sumergido durante las últimas semanas -y como casi siempre- en debates de sistemas y de jugadores. Siempre hay una crítica para los dibujos y las apuestas de Ancelotti, lo cual, dicho sea de paso, es inevitable y, acaso, incluso saludable. Pero ayer, con el clásico a una semana vista, el Madrid mostró probablemente su mejor versión en liga y aplastó a un Levante tierno y con dudas. El Ciutat de Valencia, otrora territorio hostil para los blancos, ha dejado de ser un fortín y ahora examina cada quince días a un equipo que se debate entre los cimientos levantados en la era Caparrós y las convicciones de Mendilíbar, que gusta por otro fútbol mucho más atrevido de lo que en realidad practica.
El caso es que, sin conocer exactamente la cuota de responsabilidad que cada equipo tuvo en el 0-5, sí es cierto que el Madrid exhibió argumentos de carácter más colectivo a lo que acostumbra, lo cual convence a críticos y aficionados. Casualidad o no, en la interpretación más coral de este Madrid intervino la figura de Isco, que entró en el once titular en lugar de Gareth Bale. El futbolista andaluz brilló con luz propia, reclamó un papel protagonista y culminó su actuación con un gol soberbio que cerró la goleada. Isco dotó al Madrid de pausa en la elaboración y de imaginación en los metros finales, todo lo contrario, precisamente, de lo que viene haciendo el galés, que precipita cada balón que cae en sus botas en la búsqueda de una heróica jugada individual.
La otra novedad fue Chicharito, que provocó un penalti y marcó el segundo. Y es que, con Kroos, Modric e Isco, la figura del delantero que reparte juego pero que no marca, acaso estaba de más. Con tanto media punta por detrás, además de James (que también marcó), Ancelotti optó esta vez por el mexicano, depredador del área preocupado por el gol más que por cualquier otra función.
Con el clásico en el horizonte y los debates a la vuelta del lunes, Ancelotti tendrá que elegir entre el Madrid del tambor y la corneta, o este del violín y el contrabajo. Isco ha sido el primero en retarle: “Tengo que mejorar, y se mejora con minutos”.

miércoles, 13 de agosto de 2014

El Madrid de Kroos ganó la Supercopa y nos ganará a todos


El Madrid fue muy superior, infinitamente superior.
 El Sevilla, el otro campeón -no lo olviden- en este duelo de reyes europeos, acaso había puesto en el choque más entusiasmo y carga de trabajo que su adversario, sin embargo, la pretemporada de Unai Emery quedó reducida a cenizas en cuanto su equipo pisó las tierras de Bale. El trabajo no ha desaparecido y saldrá durante la temporada, de eso no hay duda,  pero si algún nostálgico pensaba que este Sevilla podría, si quiera, hacer tambalear los cimientos del campeón de Europa, lo de anoche dejó bien claro que hace falta algo más que empeño y dedicación para dañar al Madrid; que el gigante de Florentino y Ancelotti es lo más parecido a ese barco insumergible que soñó Bruce Ismay cuando mandó construir el Titanic.
Y es que todos coinciden: nunca se había visto a un Madrid tan armado a estas alturas del mes de agosto. No es lo normal en ningún equipo europeo, dicho sea de paso. En esta ocasión, Florentino ha vuelto a reventar el mercado pescando en el último mundial: a su mejor jugador (premios Adidas a parte) y, por supuesto, a la gran revelación. Kroos y James eran la principal novedad, dos piezas de lujo para enriquecer la plantilla del campeón. El aficionado -al fútbol en general- tenía ganas de verles incrustados entre los Cristiano (que sigue siendo el mejor), Bale (que es un avión), BenzemaModric y compañía. El colombiano dejó pinceladas, sí, pero intuyo que no se librará tan fácilmente de la inevitable comparación con Isco; sin embargo, lo de Kroos es punto y a parte. El alemán bordó su actuación hasta el punto de hacer olvidar a Xabi Alonso, y con eso queda todo dicho.
Tony Kroos no le pesó el 8 del Madrid, ni le abrumó llevar la batuta del mejor equipo de la historia. Lo hizo todo bien, sin necesidad de períodos de adaptación, ni de giras americanas. Anduvo siempre bien posicionado, atento a las coberturas, contundente en el robo. Y siempre supo elegir la mejor opción, la más rápida y efectiva para el juego de su equipo. Aglutinó todo lo que se espera del centrocampista total, lanzando a la prehistoria aquellas teorías trogloditas que defendían un medio centro de corte defensivo y otro ofensivo para gobernar el centro del campo. Su compenetración con Modric y el hilo directo con la famosa BBC (ya fuese por tierra o por aire), no solo terminó por aplastar anoche al Sevilla sino que amenaza, además, con seducir y enamorar a cualquiera. El Madrid de Kroos conquistó la Supercopa y puede conquistarlo todo, incluidos todos nosotros, aficionados al buen fútbol.

jueves, 10 de julio de 2014

Holanda y el caprichoso fútbol


Si existe la
 justicia en el fútbol es algo muy relativo. Hay quien piensa que la pelota siempre tiene razón, que gana quien lo merece porque, al final, el único mérito que cuenta es el gol. Lo demás es humo. Así, por ejemplo, bajo esta filosofía, Italia suma cuatro mundiales e incluso Grecia ha sido campeona de Europa en 2004, con el estilo de juego más rácano y primario que se recuerda. Entre tanto, otros mantienen la fe en un “Dios del fútbol” en cuya memoria está el poder para dar y quitar a lo largo de los tiempos. Vaya, que el fútbol paga, dice Simeone. Esta teoría recluta devotos porque el ser humano, por naturaleza, necesita creer en un ser superior que valore otros argumentos como el trabajo o el esfuerzo. Las personas necesitamos esa esperanza, desde luego.
Pero me pregunto qué pasará en estos momentos por la cabeza de un holandés. Apuesto a que no abraza esa justicia del gol, ni cree en ese Dios que tanto le debe ya. Y es que, si hay un país que ha marcado la evolución de este deporte, ese país es Holanda. Pienso en la Naranja Mecánica de los años 70, en el Barça de Cruyff y en el Ajax de Van Gaal. ¡Qué equipos y qué fútbol! Todos ellos marcaron una época y serán recordados por los siglos de los siglos gracias a su exquisito trato a la pelota.
Pero ahora que agoniza este mundial de Brasil, llego a pensar que, en fútbol, ni hay justicia, ni existe un Dios. Que el fútbol es un niño caprichoso que juega con nuestros sentimientos a su antojo. Primero, sonrojó a España y la mandó a casa sin superar la fase de grupos, algo que ya hiciera en los últimos años con otros campeones como Francia o Italia. Después, utilizó a los alemanes para destrozar y humillar a Brasil, porque el maracanazo no parecía suficiente y porque no está bien reírse de la desgracia ajena. Y por último, este caprichoso fútbol ha vuelto a maltratar a su juguete favorito: Holanda.
Ellos, los Van Persie, Robben y Sneijder, tenían ante sí la posibilidad de ganar este mundial a costa de eliminar a sus tres últimos verdugos en las finales (España en 2010, Argentina en 1978 y Alemania en 1974), sin embargo, los penaltis han vuelto a romper sus sueños. Holanda y el caprichoso fútbol.