
Pero Los Villares descubrió la herida del Racing y por ahí comenzó a crear peligro. Siempre he pensado que las pequeñas dimensiones que tiene el campo de Los Villares han sido el principal problema para un equipo pensado para tocar y crear espacios. En un campo tan pequeño, tocar es complicado porque enseguida tienes contrarios encima, y crear espacios para aprovechar la velocidad de sus delanteros se hace tarea casi imposible. Sin embargo, esta vez las dimensiones fueron el mejor aliado de los villariegos. Cualquier falta o cualquier saque de banda significaba ocasión de peligro, y es que el Racing hizo aguas a balón parado. Avisó Manolín en un córner, y minutos después, córner calcado, remate perfecto, gol de Manolín y 1-0 para Los Villares. La herida se abrió, y justo antes del descanso, en un potente saque de banda sacado desde la derecha hacia el corazón del área, el balón salió rechazado y Pi enganchó un zurdazo que ponía el 2-0.
En la segunda parte Los Villares jugó con su ventaja y jugó más calmado, buscó la portería contraria intentando tejer la jugada con más tranquilidad. Pero el Racing estaba bien posicionado y no concedió ocasiones de gol. Tuvo que ser en otro córner donde Rubén cogió otro rechace y marcó el tercero para los locales. 3-0, y el Racing solo mostraba capacidad de amenaza con Samuel, Fernando o Pingu, que deleitó a la grada con sus habilidosas jugadas personales, sin embargo, la paz de Petete tampoco se veía alterada. Fue Samuel quien recortó distancias a falta de diez minutos, pero la brecha ya era considerable y la remontada practicamente imposible. Partido igualado y noble, noble por el derroche de coraje de ambos equipos, igualado por las pocas ocasiones claras que hubo en ambas porterías. No obstante, victoria justa para un equipo villariego que metió las que tuvo y que se queda a tres puntos del líder, el Racing Jaén, que afronta la segunda vuelta como líder provisional y habiendo ya visitado campos como Los Villares, Villanueva, La Guardia, Guarromán o Valdepeñas.