
La historia es que Sebi llegó tarde a un balón dividido y, sin ninguna mala intención, golpeó o pisó el tobillo de Germán. Éste calló al suelo gritando de dolor y todos los allí presentes temieron que acaso el tobillo de Germán se había partido. El balón continuaba en juego, pues el árbitro, cuyo nombre me voy a ahorrar, ni siquiera señaló falta. Fue el propio Sebi quien se percató de la gravedad que podía tener la acción y pidió que se echara el balón fuera.
Lamentable actuación arbitral.
Total, que después de tanta confusión, según la versión de ambos clubs, el señor colegiado, que no había ni señalado falta, decide veinte minutos después expulsar con roja directa a Sebi, quien se marchó a los vestuarios abatido por la presunta lesión que habia provocado de manera involuntaria. Insisto, de manera involuntaria, y no como ha querido hacer ver el célebre colegiado dramatizando la redacción del acta arbitral y dejando entrever una mala intención del jugador del Villacarrillo. Es decir, lo que en un principio no le parece ni falta, veinte minutos después, se acojona y decide "ajusticiar" a Sebi exagerando y envenenando el acta. Gracias a Dios, todo quedó en un susto, pues el futbolista jienense de Los Villares solo padece o padecía un fuerte traumatismo sin rotura alguna que ha sido tratado mediante antiinflamatorios.
Los dos clubs, tanto Villacarrillo como Los Villares, que están luchando a codazo limpio por el ascenso a 1ª Andaluza, han enviado unos escritos al Comité de Competición en los que ambos coinciden en que la versión que dio el árbitro sobre los hechos fue exagerada, y ambos clubs han pedido a dicho Comité que se le retire la inmerecida tarjeta roja y su consiguiente sanción. El Comité ha decidido hacer caso al árbitro y ha sancionado a Sebi. Lo entiendo. Entiendo que deban regirse y fiarse del acta arbitral, pero me alegra que la enorme deportividad del Villacarrillo y de Los Villares haya desenmascarado a este personaje.
