
No es que sufrieran los toxirianos, ni mucho menos, pero abrir la defensa visitante les llevó más trabajo y tiempo del que acaso esperaban. Los chicos de Antonio Calet mostraron un orden y una disciplina que difícilmente puede verse en esa categoría, mantuvieron unidas todas sus líneas y basculaban de un lado al otro del campo en lo que fue un trabajo ejemplar de ayudas permanentes en defensa. Sí, el Mancha Real mantenía firme su trinchera y esperaba el momento oportuno para contragolpear, no fue un lugar confortable el Matías Prats, de hierba natural, con un rival delante que sabía lo que quería.
No obstante, si el Mancha Real se sentía tranquilo y protegido por su bien hacer, mejor aun se encontraba el Torredonjimeno con el balón en sus pies, transportándolo de un costado a otro sin prisa pero sin pausa, marcando el ritmo, decidiendo cuándo dar el zarpazo y cuándo darse media vuelta para empezar de nuevo. Así pasaron el partido, sin sobresaltos y con la certeza de q
ue antes o después desmontarían el plan del tercer clasificado. De hecho, fue el pequeño Octavio quien consiguió filtrarse entre las grietas del búnker manchego para empezar a minar la confianza del oponente hasta conseguir por fin el gol que a la postre sería definitivo. Corría el minuto 70 y fue entonces cuando los de Calet se desmelenaron y buscaron el empate, demostrando que además de estar profundamente trabajados en el aspecto táctico, también poseían un físico notable. De todos modos, el Torredonjimeno siguió fiel a su estilo y culminó una victoria que le mantiene líder con once puntos sobre el tercero. Parece que pronto le tendremos de vuelta en Preferente, ya han alcanzado la velocidad de crucero.
