

LLegamos a Córdoba en torno a las 18:30h después de una hora y media de viaje. En el hotel ya esperaban algunas selecciones y seguían llegando otras tantas. Cinco de las ocho provincias andaluzas (Córdoba, Huelva, Cádiz, Almería y Jaén) nos hospedamos en estas instalaciones, incluído el colectivo arbitral, entre los que he reconocido a dos colegiados jienenses. Creo que la expedición de Almería había llegado minutos antes que nosotros, porque el hall de entrada estaba repleto de chabales uniformados con chandals de color

Me resultó esperanzador ver que todos estos chicos ya sacan partido a este deporte: están haciendo amistades. Fue hermoso presenciar el reencuentro de viejos amigos que se han venido enfrentando en torneos anteriores: almerienses que se saludaban calurosamente con sus colegas de Jaén, cadetes jienenses que se fundían en un abrazo con compañeros de Huelva, gaditanos que charlaban con cordobeses... El comedor acogía a cinco expediciones que a partir de mañana
serán rivales sobre el terreno de juego, pero por encima de todo, seguirán teniendo muy claro que son compañeros.

En fin, tras dar un pequeño paseito por el casco antiguo de la ciudad, nuestros chavales cenaron tranquilamente a eso de las 21:00h y después se dispersaron por las habitaciones para disfrutar de un par de horas libres. Recogieron sus equipaciones en la habitación de nuestro delegado y a las 23:30h se acabó el trasiego en los pasillos. De momento, y sin mayor novedad en el frente, nuestros cracks descansan en habitaciones dobles a la espera de que dentro
de muy poquito, suene el despertador. A las 7:45 desayunan los infantiles, que juegan a las 10:00 frente al Huelva en un pueblo que se llama Villafranca, y a las 8:30, el mítico, el legendario, el genio de Fernando Campos, pasa revista a sus cadetes para viajar también a esta localidad (situada a unos 20 minutos de la capital) para jugar también contra la Federación Onubense a partir de las 12:00 horas.


Buenas noches y hasta mañana, si Dios quiere.
