Pero todo esto sucedió tras unas temporadas gloriosas con el filial blanco a las órdenes de Aybar, y después de un año excelso con aquel grupo de amigos, o casi diría hermanos, que formó Julio Ruiz en el año más difícil de Los Villares, cuando el campo estaba en obras y penábamos por allí y por allá para salvar la categoría. Precisamente fue Rubén Guerrero, con intervenciones sublimes que salvaron más de un partido, uno de los artífices de aquella gesta. Después, como ya he dicho, le llegó el premio del Jaén.
Tras pasar por Mancha Real, La Guardia y Bailén, Rubén regresa ahora al lugar donde comenzó a forjar su leyenda. Los Villares firma otro grande para situarlo, de entrada, a la sombra de Petete. Otra pieza de coleccionista incorporada a una plantilla lujosa que acaso podría apuntar por fin a la Primera Andaluza. ¿Subirían esta vez? El fichaje de Rubén Guerrero para el tramo final de temporada hace pensar que Los Villares apuesta esta vez por el ascenso. Digo yo...