

Y es que los inicios no fueron nada esperanzadores. Recién descendidos, y con la macabra estadística de que bajar de la Andaluza conduce a otro descenso a Regional e incluso a la desaparición, el Vilches se encontró, además, con el Linares en su vuelta a Preferente, y tras aquel 0-3, visitaron Baeza, Beas de Segura y Santo Tomé. Parecía que Vilches ya no era lo que había sido años atrás, que, como a tantos otros, la Andaluza les había dejado cornada preocupante. Sin embargo, Vilches resistió a la embestida y aguantó el tirón.

Dicen que no es más fuerte el que va primero, sino quien está herido y consigue levantarse. Vilches mantuvo la calma, siguió trabajando a la sombra y ahora se destapa como el equipo más en forma de 2011, con cicatrices y heridas de guerra que le han fortalecido. Un Vilches dificil de someter, indomable, inmune a casi todo. Los de Ángel Gálvez, y ese incombustible Juanjo Ruiz, son un tren de alta velocidad que arrasa por donde pasa. Interesante, muy interesante se presenta el próximo partido frente a otro de los gallos, Los Villares.