
El Iliturgi de Andújar ha sido su última víctima, otro histórico para el que no hubo indulgencia en Linarejos y que fue aplastado con un incontestable 3-0. Cierto es que comparecieron como grupo serio y ordenado, pero se echó en falta la aportación de sus hombres de arriba, dígase Devés (goleador de la categoría), o dígase Rodri, aislado e inoperante en la banda izquierda. Sin embargo, Pope no tardó ni veinte minutos en meterle por dentro, justo detrás del delantero, donde consiguió asociarse con Devés para disponer de la ocasión más clara de su equipo, pero por allí andaba un tal Óscar Benito. Hubiera sido el empate, ya que Cristóbal había conseguido el primer gol del Linares minutos antes.
Igualada y descafeinada terminó la primera parte, pero la ventaja del Linares desmelenó al Iliturgi, que adelantó líneas y dio entrada a extremos ofensivos para buscar el empate. Sin embargo, los iliturgitanos sufrieron el legendario síntoma de la manta corta: Pope lanzó a sus hombres hacia arriba pero se destaparon atrás, por lo que el Linares aprovechó esos espacios para comenzar a coleccionar ocasiones. Chico, líder de una defensa impenetrable, hizo el 2-0 y zanjó el partido. Con los azulgrana (hoy de blanco) tocados y casi hundidos, Javi Quesada certificó el 3-0 con un golazo desde fuera del área. Más tarde, Devés sería expulsado y condenaría a su equipo a navegar a la deriva.
Linares doblegó justamente a su rival para dar otro pasito al frente en su corta existencia, un club nuevo que pretende seguir la estela de sus predecesores. Sí, un grande de nuestra provincia está despertando otra vez. Desconocemos cuál es su techo, pero lo ideal sería no mirar atrás, reinventar su historia acorde con la realidad actual sería lo más sensato, para que el despertar sea definitivo y eterno.