
El problema es serio, reconoce el propio Fernando Rascón, entrenador del Beas de Segura. Porque estaremos de acuerdo en que, en el fútbol, como en cualquier deporte de equipo, la salud del grupo humano alcanza una dimensión trascendental, pudiendo marcar la diferencia entre ganar y perder,el edén o el infierno. Ejemplos hay muchos, pero uno de los más recientes y significativos lo podríamos encontrar en la transición del Barça de la última etapa de Frank Rijkaard y el de la primera temporada de Pep Guardiola. En menos de un año, el Barça pasó de hacer el pasillo al Real Madrid en el Santiago Bernabeu, a endosarle un histórico y apabullante 2-6. Salvo las incorporaciones de Piqué y Alves, el equipo del 2-6 era el mismo al que formó el pasillo. Pero el ambiente y el compromiso en el vestuario había cambiado.
Y en esas está el bueno de Fernando, luchando contra viento y marea por enderezar el rumbo de un equipo que reposa sobre la última posición tras seis partidos jugados. Se agradece la sinceridad de un tipo que dice lo que piensa sin recurrir a los tópicos, que no intenta vender una moto sin ruedas ni luces. Pienso que en muchas ocasiones la mejor manera de afrontar un problema es reconocerlo y asumirlo con normalidad, cortando de raíz las posibles hipótesis o especulaciones. "Estamos tocados, pero nos uniremos y saldremos adelante", asegura el entrenador del Beas de Segura.
A veces hace falta tocar fondo, para emprender el camino que conduce a la gloria. Que diría Michael Robinson.