
Bienvenidos todos, bienvenidas todas las opiniones, unas más polémicas que otras. El problema son esas personas que, de cuando en cuando, se dejan caer por nuestro garito para fastidiarnos el guateque. Creo que os hablé de ellos en alguna ocasión, y me permito el lujo de subir esta tarde a mi tribuna para volver a condenar sus cobardes razonamientos. Opinan y acusan a las personas amparándose en una supuesta liberdad de opinión que en realidad no tienen. Porque no paro de preguntarme: si tanta razón tienen y tan digno es su punto de vista, ¿Por qué se enfundan capa y antifaz antes de hablar?
No. Me niego a seguir siendo esa especie de sereno que persigue burritos con piernas y manos, y que rebuznan improperios desde su escondite secreto. A quien le irrite este lugar sólo le podemos invitar a marcharse y a buscar un entorno más afín, que seguro lo encontrará. Aquí nos quedaremos gente con nombre y apellidos para debatir, rebatir, dialogar, forofear, e incluso criticar. Recuerdo que no hace mucho, algún aficionado de Porcuna o de Andújar (no recuerdo bien) me acusó de manipulador, de intentar influir en la opinión de la gente, o algo así. Por ahí deben de estar sus comentarios. El tipo (de cincuentaytantos) tenía nombre y apellidos, cruzamos unos cuantos e-mails, y tan amigos.
Podríais probar los que insultáis. Os invito a ensayar nuevos métodos de usar la cabeza, tal vez os sintáis más a gusto. Y hasta puede que hagáis amigos.